Yorkshire Terrier

El Yorkshire es un perro despierto, vivaz, muy inteligente, que nunca debería ser tratado como un juguete, sino como el verdadero terrier que es. Solo es compatible con niños capaces de respetarlo. A pesar de ser considerado principalmente como perro de compañía y de exhibición, es un cazador de roedores empedernido. Puede ser un buen guardián a modo de “alarma”. Es el más pequeño de los Terrier, un perro miniatura actualmente considerado el más popular del mundo, desde Estados Unidos hasta nuestro país.

Descripción

El Yorkshire terrier es un perro de estructura compacta y equilibrada, su porte muy recto le da un aire de importancia. La estructura general de su cuerpo es vigorosa y bien proporcionada. La cabeza es más bien pequeña y achatada, con un cráneo no muy redondo y un hocico no muy largo. Los ojos son medianos, brillantes, dirigidos hacia el frente. Las orejas son pequeñas, en forma de “V”, erectas y recubiertas de pelo corto color fuego menos intenso. Las extremidades son perfectamente rectas. La cola está recubierta de abundante pelo y es de porte más alto que el nivel del dorso.

Esta raza tiene mucho éxito, lo que ha promovido una fuerte producción de perros que no cumplen con los estándares de calidad propios de la raza. Es indispensable dirigirse a los mejores criadores para tener un buen cachorro de Yorkshire y no un perro que se le parezca

Origen e historia del Yorkshire Terrier

La raza es bastante reciente, ya que surge a principios del siglo XIX al tiempo de la revolución industrial, cuando los trabajadores de la lana cambiaron Escocía por Yorkshire en compañía de sus perros. A pesar de este apunte, no existen documentos completos sobre sus orígenes. Pero podemos prácticamente asegurar que diferentes terriers como el Skye, el Caim, el Clydesdale (actualmente extinto) y el “Terrier de Melita” (el actual Bichón maltés) fueron clave para su formación. Seleccionado en un principio para la caza de ratas en las minas y de los conejos en sus madrigueras, es hoy en día considerado únicamente como un terrier de compañía. Primeramente llamados “Terriers miniatura”, no fue hasta 1866 que el Kennel Club reconocía oficialmente la raza bajo el nombre de “Yorkshire terrier”. Su primer estándar oficial se remonta a finales del siglo XIX, en 1898.

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